Viernes 16 de octubre de 2026.- Al menos durante 13 años, Yucatán se mantuvo libre de la meningoencefalitis amebiana primaria (MAP), enfermedad infecciosa rara que de 2014 a 2026 afectó a 14 personas de ocho entidades federativas, reveló la Secretaría de Salud federal.
A pesar que el pasado 8 de septiembre, la Secretaría de Salud de Yucatán (SSY) confirmó el fallecimiento de un paciente masculino de 34 años de edad, quien permanecía hospitalizado con diagnóstico probable de MAP, infección cerebral extremadamente rara, pero grave, fue el lunes 12 cuando notificó el caso, a través del Boletín Epidemiológico número 39, correspondiente del 37 de septiembre al 3 de octubre.
Del total de casos reportados en ese lapso, seis son de Guerrero, dos de la Ciudad de México, y el resto, de Baja California, Chihuahua, Michoacán, Tamaulipas, Veracruz y Yucatán.
A partir de 2014, la Dirección General de Epidemiología empezó a publicar la información estadística relacionada a esta patología y en ese año se detectó un caso en Guerrero, al año siguiente, otro más, ahora en Veracruz.

En 2017, apareció un caso en Michoacán, pero en 2019 fueron tres, en Baja California, Chiapas y Tamaulipas.
La incidencia más alta ocurrió en 2020, con cinco casos en Guerrero, y la enfermedad reapareció en la Ciudad de México, con un positivo en 2023, y la problemática se repitió en 2024, en la capital del país.
En lo que va de 2026, sólo hay un caso confirmado, el de Yucatán, el cual fue dado a conocer en esta semana epidemiológica.

Cabe destacar que en 2017, la especialista del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), Matilde Mineko Shibayama Salas (+), informó que en 2013 se dieron cinco casos confirmados de meningoencefalitis amebiana primaria en Yucatán.
En septiembre 2012, se emitió el “Manual de procedimientos estandarizados para la vigilancia epidemiológica de meningoencefalitis amebiana primaria (amibas de vida libre)”, creado “para contar con información veraz y confiable que permitan la detección, notificación, seguimiento y clasificación de los casos; y la caracterización epidemiológica para fortalecer las acciones de vigilancia epidemiológica de la meningoencefalitis amebiana primaria y determinar la presencia y especie de amibas de vida libre (AVL); por consiguiente contar con información sobre su ocurrencia y distribución en el país, para implementar medidas de prevención y control que conlleven a una reducción de la morbimortalidad”.
En el documento se establece que “entre los padecimientos más graves y dañinos por su importancia epidemiológica y sus con secuencias están la meningitis y la encefalitis, que conllevan invalidez e incluso la muerte”.

Dentro de ellas se agrupan las causadas por agentes de tipo viral, bacteriano, micótico, y en algunos casos por protozoarios como amibas de vida libre (AVL), causantes de Meningitis Amebiana Primaria (MAP) que produce problemas oculares, cutáneos y del sistema nervioso central.
Las AVL son protozoarios del orden Amoebida; se han encontrado en una gran diversidad de hábitats: atmósfera, agua (albercas, lagos) y como flora normal en seres humanos. Estas amibas llaman la atención por su capacidad de causar enfermedad, e incluso la muerte, en el hombre y los animales.
Por mucho tiempo las AVL fueron consideradas protozoarios sin importancia para la comunidad médica, hasta que algunas especies de Naegleria y Acanthamoeba causaron meningoencefalitis aguda y crónica en el hombre.

La Naegleria fowleri es un ameboflagelado termófilo, que tolera temperaturas de 40-45ºC y se ha aislado del sistema nervioso central humano y tiene tres estados en su ciclo de vida: trofozoíto, quiste y temporalmente flagelado.
Meningitis amebiana primaria (MAP) (Naegleria fowleri)
La puerta de entrada de N. fowleri es la cavidad nasal, mediante inhalación de polvo o aspiración de agua o aerosoles contaminados con trofozoítos o quistes, los cuales pasan al Sistema Nervioso Central (SNC) por el neuroepitelio olfatorio; en virtud de la lesión primaria que se pro dce en el mismo, los síntomas respiratorios pueden ser resultado de hipersensibilidad o infección subclínica.
El periodo de incubación es de dos o tres y hasta siete o 15 días, dependiendo del inóculo y de la virulencia de la cepa.

El cuadro clínico tiene un inicio súbito, con curso rápido y fulminante, caracterizado por cefalea frontal, bitemporal intensa, fiebre (de 38.2 a más de 40ºC), náusea, vómito (proyectil), y signos de irritación meníngea: rigidez de nuca (Kernig y Brudzinski), encefalitis, fotofobia, edema cerebral, convulsiones, hipertensión intracraneal, progreso rápido a letargia, confusión y coma.
La gran mayoría de los casos muere aproximadamente a las 48 ó 72 horas (o hasta una semana después) del inicio del cuadro, principalmente por paro cardiorrespiratorio y edema pulmonar.
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