Domingo 23 de agosto de 2026.- La inclusión y el talento se dieron la mano el sábado pasado en el Teatro Daniel Ayala Pérez de Mérida, donde los integrantes de la Compañía Artística del Club Especial Ayelem volvieron a saborear las mieles del éxito, pero esta vez con la obra Mi vida en un musical.
Ante decenas de personas, los primeros actores con síndrome de Down, parálisis cerebral, autismo y neuro divergentes del sureste de México brindaron un recorrido por los musicales más emblemáticos del mundo, desde Anita la Huerfanita, Vaselina, Cats, Mamma Mía, Chicago, Wicked y El Fantasma de la Ópera.
El vestuario, la escenografía, los bailes y la participación de grandes cantantes como Cintia Navarrete y Mónica Durán se combinó con el talento de los 36 integrantes de la Compañía Artística Aleyem y la genialidad de los egresados del Centro de Educación Artística (Cedart), bajo la dirección de Carlos Gerardo Palomo Lizama.

Mi vida en un musical llevó al público a un nostálgico viaje por los musicales más trascendentes entrelazado con una serie de historias a través de la visión de un joven narrador (Aarón Aldana) y su abuelo (César Palma), que recordaron los mejores momentos de su vida.
La memoria del abuelo viajó en el tiempo para recordar a Anita la huerfanita y después Vaselina, la etapa más feliz de su vida: ahí conoció a su novia con su alegre ritmo y sus faldas anchas y él “todo un rebelde sin causa”.
UN GATO TERCO Y UN FANTASMA ENAMORADO
César Palma, el joven actor con síndrome de Down, caracterizó perfectamente al abuelo que contó momentos de alegría y baile al compás de Mamma Mía, pero también momentos grises de la vida, como el fallecimiento de la abuela o la irresponsabilidad del padre del joven, quien prefirió ser un gato terco, como los terribles mininos de Cats.

El momento cumbre de la obra fue cuando Yenni Guadalupe Concha Galmich sale al escenario como Christine Daaé la vocalista de El Fantasma de la Ópera, mientras la soprano Mónica Durán y el tenor Lalo del Río interpretan la dramática pieza musical.
Las actuaciones estuvieron a cargo de los chicos de la Compañía Artística Inclusiva Ayelem con discapacidad intelectual y auditiva, Síndrome de Down, parálisis cerebral, autismo y neuro divergentes, así como las interpretaciones de Jesús Cortés, Pepete Avilés, Alex Miguel, Monserrat Guerra, Valeria Quiñones, Sofía Buenfil, Tulia May, Ian Martínez y Erick Navarrete.
La obra, bajo la dirección de Carlos Gerardo Palomo Lizama, incluyó lengua de señas mexicanas y la coreografía estuvo a cargo de Oldrith Aldana Villanueva.

El cierre del evento fue emotivo, ya que Palomo Lizama entregó sendos reconocimientos a los participantes y la directora del Club Especial Ayelem, Nelly Cantón Méndez, agradeció al público “que siempre responde a los proyectos de la asociación”.
Hubo un agradecimiento especial a Armando Yahir Chiquini Barahona, director general del Instituto para la inclusión de las personas con discapacidad, y varias empresas, como Fundación ADO.
Cantón Méndez también agradeció con calidez a Juan Miguel Vera Santos, jefe del Departamento de Atención a personas con discapacidad del DIF Mérida, y a Gerardo López Fernández, director del DIF Mérida.
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