Lunes 3 de agosto de 2026.- Como cada 31 de julio, los mayas católicos de Yaxcabá se reúnen desde las 5 de la mañana en el Templo de San Francisco de Asís para acompañar a la Virgen de la Asunción de Mopilá hasta su antiguo recinto, la iglesia de San Mateo, ubicado a unos dos kilómetros del pueblo.
Mopilá, comisaría de Yaxcabá, fue un pueblo que actualmente se encuentra abandonado y del cual únicamente sobreviven algunas paredes de la iglesia y el retablo principal donde originalmente se encontraba la imagen de la Virgen.
El pueblo fue deshabitado por diversas razones: en 1848 el techo de la iglesia fue dinamitado durante los enfrentamientos de la Guerra Social Maya, posteriormente las enfermedades derivadas de las condiciones insalubres que dejó la guerra diezmó la población y por último, otros enfrentamientos sociales propiciaron el abandono del lugar.

De acuerdo con la tradición, durante la Guerra la imagen de la Virgen fue escondida en diversas ocasiones para que no fuera dañada.
Primero fue llevada a la caverna Áaktun Ch’e’en y pasada la etapa más violenta del enfrentamiento se colocó dentro de un baúl de madera en la que fue trasladad a distintos lugares para evitar que fuera encontrada.
Al pasar el peligro, la imagen fue llevada a la iglesia de Yaxcabá para ser resguardada. A pesar de la destrucción del pueblo, la fe en aquella Virgen milagrosa se mantuvo firme.

Ya estando en su nuevo nicho en Yaxcabá, la imagen desapareció misteriosamente. Muchos campesinos que tenían sus milpas en terrenos cercanos a la iglesia de Mopilá aseguraron haberse topado en varias ocasiones con una bella joven descalza, de largos cabellos negros y un vestido inmaculado. Siempre les regalaba un saludo y una sonrisa, era extraño que una joven caminara sola por esos rumbos, pues aquel camino estaba lleno de serpientes y era peligroso.
Además, a su paso dejaba una fresca fragancia como de azucenas recién cortadas. Cuando los campesinos llegaban a Mopilá tenían por costumbre pasar a la iglesia para encender unas veladoras. Grande fue su sorpresa cuando se encontraron con la imagen de la Virgen que había desaparecido de Yaxcabá.
Incluso, su altar estaba adornado con azucenas fragantes por lo que reconocieron que aquella bella mujer no era otra más que la Virgen de Mopilá. Se dice que el prodigio se repitió en tres ocasiones.

Antes no existía carretera pavimentada para llegar a Mopila y se tenía que atravesar varios cerros y una selva densa para poder llegar al sitio, el acceso no era tan fácil como en la actualidad y costaba horas poder llegar. No era posible que una persona moviera la imagen a diario por ese camino tan difícil de recorrer por lo que todos advirtieron que se trataba de una señal divina
Con esto, los devotos comprendieron que la Virgen que quería regresar a su antigua casa por lo que le prometieron llevarla una vez al año a visitar su santuario durante un día y una noche. Se acordó que este traslado se realizaría con una gran procesión acompañada de música de charanga, estallido de voladores, flores, ramilletes de papel, cantos y oraciones.
Los devotos se reúnen a las 5 de la mañana del 31 de julio para la bajada de la Virgen, quien porta vestido de gala. Es costumbre que durante su recorrido se le coloque un sombrero de hombre para protegerse del Sol y como recordatorio de los sombreros que usaban las doncellas cuando ayudaban en los trabajos del campo.

La peregrinación encabezada por la Virgen se dirige a la selva, donde unos frondosos árboles de piich indican la entrada a Mopila. Legando se entonan cantos en su honor, se oficia una misa, después se comparte pozole endulzado, tamales y ts’ootobilchaay.
A lo largo del día diferentes grupos acuden a custodiar la imagen y realizan el rezo de rosarios en su honor. Algunas otras personas acuden de noche para velarla.
Para que el 1 de agosto, a las 5 de la mañana, la misma gente vaya a buscarla y emprenda su retorno a Yaxcabá, donde a parir de ese día se inician los novenarios hasta el día 15, día de la Asunción.
Investigación y fotografías de Leobardo Cox Tec, como parte del proyecto «Yucatán, tierra de tradición»
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