Viernes 30 de octubre de 2026.- Dado que el mar carece de fronteras, en la Reserva de la Biosfera Tiburón Ballena, donde converge el Golfo de México y Mar Caribe se corroboró la presencia de dos especias de pez león, afectando los arrecifes de coral y los recursos pesqueros de la Península de Yucatán, afirmaron especialistas de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp).
En el marco de la Semana Nacional por la Conservación, la Conanp presentó un diagnóstico sobre esta especie invasora en la zona de pesca comercial, específicamente la de la Reserva de la Biosfera Tiburón Ballena.
En Dicha ANP, donde converge el Golfo de México y el Mar Caribe se confirmó la presencia del Pterois Volitans y Pterois miles.

Ambas especies son invasoras y se convierten en de las mayores amenazas que afrontan en este siglo los arrecifes de coral y los recursos pesqueros del mundo, por lo que la Península de Yucatán no es la excepción.
La Reserva del Tiburón Ballena se ubica en el último segmento más norteño del Sistema Arrecifal Mesoamericano (SAM), aledaño a la Biosfera Ría Lagartos y el área de protección de flora y fauna Yum Balam.
De acuerdo con el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), desde la década de los ochenta, las poblaciones de pez león (como se les conoce a Pterois volitans y Pterois miles) se han expandido del Golfo de México hacia diversas regiones, representando una amenaza ambiental para los ecosistemas marinos.

Asimismo, a partir de 2009 se presentan los primeros reportes de pez león (Pterois volitans) en aguas mexicanas y es en ese mismo año cuando se inician los esfuerzos por parte de la Conanp para su monitoreo y control como especie exótica.
Los ejemplares juveniles de pez león tienen una gran capacidad para desplazarse junto con las corrientes marinas, lo que les ha permitido llegar de las zonas del Caribe a las aguas del Golfo de México, en muy corto tiempo.
A principios de 2010, en el Arrecife Alacranes se comenzó a realizar los primeros monitoreos dirigidos específicamente a determinar la presencia de dicha especie en el parque, con el apoyo de universidades locales y las cooperativas de pescadores de langosta.

Por ende, a mediados de ese mismo año se implementaron las primeras medidas de control para esta especie.
Durante 2011 y 2012, se desarrollaron programas de empleo temporal para la captura del pez león, con la contratación de 40 pescadores de la zona por año, a los cuales se les proporcionó el equipo necesario.
Como resultado de dichas actividades se controló la presencia de esta especie en una superficie de seis mil hectáreas de zona protegida, recolectando 600 kg de peces, en lo va del programa.
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