Sábado 29 de agosto de 2026.- La evidencia científica demuestra que en Yucatán, la minería legal también puede generar importantes impactos ambientales y en la salud humana, incluso cuando cumple con la normativa vigente, afirmó el integrante de la asociación Lucha Maya Peninsular, Ramiro Rodríguez Cruz.
Reprobó la proliferación de las cementeras y caleras, así como las sascaberas y concreteras, al igual que las criberas y sitios de extracción de material de construcción, y la situación se ha complicado en los últimos siete años, ya que la Secretaría de Desarrollo Sustentable (SDS) ha autorizado el aprovechamiento de 53 bancos de materiales.
Las cementeras instaladas en el Polígono Industrial de Progreso, entre ellas Jaguar, provocan serios daños en la salud de los pobladores de este municipio así como los de Mérida.

Comentó que cuando una empresa minera obtiene todas las licencias, permisos ambientales y autorizaciones exigidas por la ley, muchas personas creen que su impacto sobre la naturaleza es mínimo.
Resaltó que la minería a cielo abierto requiere remover grandes volúmenes de suelo y roca para acceder a los minerales. Antes de iniciar la extracción, es necesario construir carreteras, plantas de procesamiento, depósitos de relaves y otras infraestructuras, lo que implica la remoción de vegetación y la transformación del paisaje.
Explicó que estos cambios pueden provocar la pérdida y fragmentación de hábitats naturales, afectando la biodiversidad.

Otro de los principales desafíos es el consumo de agua. Dependiendo del tipo de mineral, del método de extracción y de las condiciones del lugar, una mina puede requerir grandes cantidades de este recurso para sus operaciones.
La actividad minera también genera grandes volúmenes de roca estéril y relaves. Estos materiales deben almacenarse y monitorearse durante décadas para reducir el riesgo de filtraciones o fallas que puedan afectar los suelos y los cuerpos de agua.
Además, las minas a cielo abierto modifican profundamente el relieve natural. Aunque las empresas están obligadas a ejecutar planes de cierre y restauración ambiental, la restauración no siempre logra recuperar completamente el ecosistema original, especialmente cuando se han perdido suelos, bosques maduros o hábitats que tardaron siglos en formarse.

La situación se complica aún más con la emisión de micropartículas, las cuales viajan varios kilómetros a causa del viento, afectando la salud de las personas, en especial los niños, senescentes y con enfermedades crónico-degenerativas.
Durante todo el año, las micropartículas afectan a los habitantes de Flamboyanes, comisaría de Progreso, y durante la temporada de frentes fríos, el impacto se resiente en las colonias y fraccionamientos del norte de Mérida.
Finalmente, enunció tres de las principales fuentes que respaldan la información, tal el caso del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente: Informes y manuales sobre minería, restauración de ecosistemas, gestión ambiental y relaves.

Asimismo, los Estudios sobre sostenibilidad, uso del agua e impactos ambientales de la minería, del Banco Mundial, y el Consejo Internacional de Minería y Metales: Estándares internacionales de buenas prácticas para la industria minera.
Incluso, el Servicio Geológico de los Estados Unidos: Información técnica y científica sobre minería y recursos minerales.
Deja un comentario