Domingo 16 de agosto de 2026.- En pro del conocimiento científico y la preservación del patrimonio cultural sumergido de México, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), a través de la Subdirección de Arqueología Subacuática (SAS), signó un convenio de colaboración con el Centro Investigador del Sistema Acuífero de Quintana Roo AC (Cindaq).
El acuerdo proporciona un marco para la cooperación continua en torno a la conservación de los bienes culturales asociados a sitios arqueológicos anegados.
Con ello, “se formaliza una relación construida a lo largo de más de dos décadas de confianza, trabajo de campo compartido y colaboración científica”, sostuvo el titular de la SAS, Roberto Junco Sánchez.

Puntualizó que el Cindaq ha aportado habilidades especializadas en buceo en cuevas, capacitación, equipo, logística de expediciones, topografía, fotografía, fotogrametría, Sistemas de Información Geográfica (SIG) y gestión de datos, lo que ha ayudado a los arqueólogos, así como a otros especialistas a acceder, documentar, interpretar y proteger contextos de difícil acceso.
Ejemplo de esta alianza es el proyecto Prehistoria de la Península de Yucatán a través de sus evidencias en cuevas y cenotes, dirigido por la investigadora de la SAS, Silvina Vigliani, quien comentó que el equipo del Cindaq es fundamental para incursionar en entornos que, de otra manera, seguirían ocultos.
Respaldados por casi tres décadas de experiencia, añadió, “son un apoyo incondicional en el trabajo de campo por el conocimiento que tienen sobre los sistemas kársticos; asimismo, facilitan cursos, cartografía e imágenes de sus exploraciones, lo que los convierte en informantes de primera línea”.

Otra investigación a destacar, agregó Junco Sánchez, es el proyecto Arqueológico subacuático Hoyo Negro, en Tulum, iniciado en 2011 y que continúa vigente, el cual recibió el galardón a las Mejores Prácticas, por parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), en 2023.
La vinculación se ha extendido a zonas arqueológicas como Chichén Itzá y Ek’Balam, en cuyos proyectos también se sumaron socios universitarios para producir mapas aéreos, modelos fotogramétricos, imágenes panorámicas y otros registros digitales que respaldan la investigación, la conservación y el acceso virtual.
Por lo tanto, reiteró el titular de la SAS, el acuerdo crea una base institucional sólida para el trabajo que involucre la exploración de cuevas y cenotes, documentación arqueológica, LiDAR, fotogrametría, conservación de artefactos, intercambio de datos, educación pública y la gestión responsable del patrimonio cultural sumergido nacional.

En este sentido, dijo, otro proyecto que se verá beneficiado por el acuerdo es el Atlas Arqueológico Subacuático de Cenotes, Cuevas Inundadas y Semiinundadas y Otros Cuerpos de Agua Continentales de la República Mexicana, dirigido por la arqueóloga Helena Barba-Meinecke.
Acreditado como organización no gubernamental por la Convención de la Unesco 2001 sobre la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático, y reconocido por la Nautical Archaeology Society de Reino Unido, el Cindaq refuerza su posición como colaborador destacado en creciente campo de la arqueología de cuevas sumergidas.

Cabe resaltar el papel de la arqueóloga Pilar Luna Erreguerena (1944-2020), pionera en la arqueología subacuática, cuya labor contribuyó a poner en valor el trabajo de la comunidad de buzos de cuevas para la investigación en la materia. “Su visión, apertura y confianza ayudaron a establecer los fundamentos de la colaboración con el Cindaq”, expresó su director, Sam Meacham.
La concreción de la iniciativa fue posible gracias a servidores públicos del INAH como el coordinador nacional de Arqueología, Francisco Mendiola Galván; el exdirector de Estudios Arqueológicos, Luis Alberto Martos López; el titular de la SAS, Roberto Junco, y los investigadores de esta misma instancia, Helena Barba-Meinecke y Silvina Vigliani.
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