Martes 23 de junio de 2026.- El Centro INAH Yucatán está sobre un barril de pólvora a punto de explotar, debido a la negligente labor de su titular, Víctor Arturo Martínez Rojas, quien al presumir que es “muy amigo” del director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia castiga a todos los trabajadores e investigadores con su desidia, al negar la entrega de insumos, por lo que no pueden realizar sus actividades cotidianas.
Empresarios y propietarios de predios aprovechan el clima de tensión que prevalece en la dependencia federal para hacer obras ilícitas, y lo peor de todo, destruir el patrimonio histórico, tal como ya se detectó en diversos puntos del Centro Histórico de Mérida así como en Cansahcab y Yaxcabá.
A pesar que hay siete personas en el área de mantenimiento, a limpieza se realiza a medias, por la falta de material, e incluso, a ello de ellos, constantemente tiene problemas con el pago de su quincena.

Todo el personal se queja de la falta de agua purificada, bajo la excusa de que no hay dinero, por lo que tienen que comprar su respectiva dotación.
Recientemente pasó de 20 a 25 los temas que urge resolver, pues a 10 meses de estar al frente del Centro INAH Yucatán, a ninguna le ha podido dar una solución satisfactoria.
Entre las irregularidades destaca la desaparición de 16 millones de pesos, como parte del programa de rescate de zonas arqueológicas firmados por el gobierno del Estado y el INAH, durante el traslape de la administración de Rolando Zapata Bello y Mauricio Vila Dosal.
La protesta y cierre de la zona Arqueológica de Mayapan, por parte de los ejidatarios de Telchaquillo, comisaría de Tecoh, lleva más de dos años, y no hay una pronta solución.

Hasta el momento no hay una fecha para la reapertura de la zona arqueológica de Balamcanché y Loltún, a pesar que ya cuentan con las condiciones adecuadas para su aprovechamiento turístico, las cuales fueron cerradas como medida preventiva para evitar la propagación del Covid-19, en septiembre de 2020.
Asimismo, prevalece el abandono del Museo de Dzibilchaltún, el cual, supuestamente está concluido, pero el Instituto se niegan a dar información sobre el avance de la obra.
La Pinacoteca del Estado “Juan Gamboa Guzmán” también permanece cerrada desde 2020, como parte de las medidas establecidas para la prevención del Covid-19.

Tampoco hay una fecha para la continuidad de las obras de rescate del Teatro José Peón Contreras, a raíz de su incendio registrado el 1 de noviembre de 2022.
Martínez Rojas se niega a autorizar la detención de las ilegales obras que se realizan en el Centro Histórico de Mérida, Cansahcab, Yaxcabá y Valladolid, cuya labor está a cargo de empresarios y de la comuna de la capital yucateca.
El INAH se niega a pagar a los ejidatarios de Chablekal, comisaría de Mérida, el restante de la expropiación de Dzibilchaltún.
De igual forma, la dependencia se niega a rescatar la iglesia de San Mateo, en Mopilá, comisaría de Yaxcabá, la cual es saqueada y las paredes están a punto de colapsar.

También se niega a frenar de la zona arqueológica de Ticimul, comisaría de Chankom, donde los ejidatarios desean contar con un museo comunitario, para exhibir un par de milenarios dinteles además de efectuar una actividad turística con la pirámide principal.
El Centro INAH Yucatán favorece a los propietarios de haciendas en cuyo interior hay sitios arqueológicos, para que puedan rentar el lugar para eventos sociales, pasarelas de moda, sesiones fotográficas con modelos y reuniones internacionales de chefs, aprovechando las lagunas legales, tal como sucede en Poxilá y Aké.
Incluso, es notable el privilegio a diversas inmobiliarias y grandes empresas, tal el caso de Crío, pues no hay avance alguno por la destrucción del patrimonio arqueológico Misné Balam y Tzemé, respectivamente.

Entre los recientes problemas destaca las inconformidades e irregularidades que hay en torno al Centro de Atención al Visitante (Catvi) de Chichén Itzá
A pesar que personal del Ayuntamiento de Mérida utilizó ácido muriático para limpiar el daño causado por las extremistas marchistas del Día Internacional de la Mujer, el INAH aún no procede en contra de la comuna, a pesar del destrozo causado.
Por ende, el Centro INAH-Yucatán está en el ojo del huracán, ante la pésima labor de su titular, quien no le interesa la preservación del patrimonio, pues el cargo le está muy, y lo peor de todo, teniendo asesores que lo hunden cada vez más, tal el caso de la secretaria Teresa Argáez, quien da ordenes como si fuera la subdirectora, así como del encargado de Servicios Administrativos, Amilcar Raciel Pat Burgos, quien carece del perfil académico, ya que es bachiller, y ni que decir de Paulina Sámano.
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