Jueves 11 de junio de 2026.- A partir de hoy, El Niño está presente en el Océano Pacífico y los especialistas advierten que podría fortalecerse durante los próximos meses hasta convertirse en un evento de intensidad histórica, reveló el Centro de Predicción Climática de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA).
Por el momento, existe un 63 por ciento de probabilidad de que alcance la categoría de Súper El Niño, cuyos efectos se sentirían hasta 2027.
A consecuencia de ello, los sucesos que generarán serán extremos en comparación con los anteriores fenómenos, como parte del cambio climático global que prevalece.

De acuerdo con el informe mensual correspondiente de discusión diagnóstica, “las condiciones de El Niño están presentes y se espera que se fortalezca hasta el invierno del hemisferio norte”.
El valor más reciente del índice de El Niño Oscilación del Sur (ENOS) fue de 0.7ºC y 2.1ºC, por lo que hay las condiciones propicias de aparición del fenómeno.
“Existe una probabilidad de 63 por ciento de un Niño muy fuerte durante noviembre (de 2026) y enero (de 2027), que estaría posicionándose entre los eventos de El Niño más grande en el registro histórico que data desde 1950”, se estableció en el documento.
Por ende, las condiciones de El Niño están presentes y se espera que se fortalezcan hasta el invierno del hemisferio norte.

El Niño es la fase cálida del fenómeno ENSO un sistema natural que influye en el clima global, el cual se produce cuando las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental registran temperaturas superiores a lo normal, alterando la circulación atmosférica y los patrones meteorológicos en múltiples continentes.
Actualmente, las mediciones muestran anomalías térmicas de entre +0.7 °C y +0.9 °C en la región Niño 3.4, superando el umbral necesario para declarar oficialmente la presencia del fenómeno.
Recientemente, los especialistas detectaron una extensa masa de agua cálida acumulada a cientos de metros de profundidad en el Pacífico tropical.

El calor emerge gradualmente hacia la superficie mediante ondas oceánicas conocidas como ondas Kelvin, un proceso que favorece el fortalecimiento de El Niño y aumenta la probabilidad de que alcance una intensidad excepcional durante los próximos meses.
Los eventos clasificados como El Niño muy fuerte son poco frecuentes. Desde 1950 solo se han registrado algunos episodios comparables, entre ellos los ocurridos en 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016, fenómenos estuvieron asociados con inundaciones devastadoras, sequías severas, pérdidas agrícolas y anomalías climáticas en diversas partes del mundo.
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