Martes 5 de mayo de 2026.- En tan sólo dos años, en la Asociación Única de Trabajadores Administrativos y Manuales de la Universidad Autónoma de Yucatán (Autamuady) se triplicó el número de levantamiento de actas administrativas y recisiones de trabajo, debido a la ineficaz labor del actual dirigente sindical, Gabriel Gómez Tut, quien pretende continuar en el cargo, para el bienio 2026-2028.
Tras llegar al poder, en la Autamuady se ha visto un marcado incremento de problemas hacia los trabajadores sindicalizados en los que Gómez Tut, con su secretaria de conflictos, Crisol Alondra, no han apoyado ni intercedido para mediar en dichos problemas.
Por ende, aumentó hasta en 200 por ciento el levantamiento de actas administrativas y recisiones de contrato, lo que ha llevado a los integrantes del sindicato a verse desprotegidos frente a problemas laborales con las autoridades de las escuelas de la UADY, dando pie a violaciones del contrato.

Asimismo, en su gestión no solo se ha caracterizado por la disminución del sueldo, al homologarse todas las categorías con el sueldo mínimo, lo que significa que no importa en que te desempeñes, vas a ganar igual, solo cuatro categorías se salvan, pero ello demuestra la poca capacidad de quien ahora busca por tercera ocasión seguir al frente del gremio.
Otro de sus fracasos es que no logra que respete el contrato colectivo en materia de suplencias, ya que de todos es sabido la disminución en darle suplencias a su bolsa de trabajo, ya que “apoyando” a la UADY que dice que no hay dinero.
De tal manera, el secretario de la Autamuady decidió sacrificar a su bolsa de trabajo y no exigir, como lo marca el contrato colectivo que se le den las suplencias producto de incapacidades o días económicos y adicionales a los que tiene derecho los trabajadores.

Tampoco envían suplentes, generando un serio perjuicio en la bolsa de trabajo y sus integrantes que buscar llevar el sustento a sus familias trabajando para la universidad.
Todo esto demuestra que Gabriel no busca trabajar por el sindicato, ya que en dos periodos no lo ha hecho y solo demuestra cada vez más estar al servicio de los intereses de la UADY, aunque estos afecten negativamente y de forma directa a los trabajadores y sus familias.
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