Dos pueblos, una fe: las fiestas de Chumayel y Teabo

Texto y fotografías, Leobardo Cox Tec

Viernes 1 de mayo de 2026.- El sur de Yucatán es famoso por defender con recelo sus tradiciones. En esta región existen dos pueblos hermanos que comparten sus costumbres y un profundo amor por su santo patrono, el Cristo de la Transfiguración.


Teabo y Chumayel, están separados por apenas tres kilómetros pero están unidos por su historia y su fe.

El origen de una devoción: el Cristo de la Transfiguración

Todo inició en Chumayel. Se dice que hace mucho tiempo, cuando la sequía azotaba a la comunidad, los lugareños iban en busca de agua a un pozo cercano a la plaza.


En una ocasión la tarea se dificultó por algún objeto extraño que bloqueaba el interior del depósito de agua; un hombre decidió adentrarse y se encontró con una hermosa escultura de Cristo. Este hecho milagroso fue escuchado por toda la región y la incredulidad fue convirtiéndose rápidamente en fe.


Por ende, se decidió que el título que recibiría la imagen sería la del Santo Cristo de la Transfiguración, en alusión al episodio bíblico donde la apariencia de Jesús cambia y se vuelve radiante, mostrando su naturaleza divina, pues fue así como la escultura se reveló desde las profundidades del pozo.


Otro hecho prodigioso que cuentan los abuelos es que la primitiva iglesia sufrió un incendio que redujo todo a cenizas, menos un gran crucifijo de madera que se cree es el mismo que sostiene al Cristo de Chumayel.


Algunos más, dicen que desde ese día la imagen sagrada se volvió completamente negra, tal como luce hoy en día.

Compartiendo la fe y la fiesta

Debido a su fama de milagroso, la gente de Teabo comenzó a trasladar al Cristo de la Transfiguración para realizar su propia fiesta el 14 de septiembre, aunque gracias a la prensa del siglo XIX sabemos que también se realizaban fiestas en su honor a principios de agosto.


Por su parte, sus fiestas en Chumayel se celebraban desde mediados de abril hasta el 3 de mayo, día de la Santa Cruz, tal como se festeja hoy en día.


Sin embargo, un episodio trágico marcó a ambos pueblos. Según la tradición, en 1915, en medio de conflictos militares, se llevaron a Teabo todas las imágenes sagradas de la región para ser incineradas, entre ellas el Cristo de Chumayel.


De acuerdo con la tradición, los señores Florentino Cetina y Amado Carrillo, originarios de Teabo, rescataron y escondieron la imagen para evitar su destrucción.


Pasados los conflictos, el Cristo fue llevado a la Iglesia de Teabo; y al saber la noticia, los vecinos de Chumayel lo reclamaron y se les devolvió.


Al año siguiente, los principales de Teabo fueron a pedir el Cristo para su traslado pero los custodios de Chumayel decidieron que la imagen no volvería a salir de su pueblo, pues aún era grande el temor de que la imagen se quedara en Teabo o que un nuevo peligro la acechara.


Teabo se había quedado sin imagen para sus fiestas, pero en 1922, Miguel Ancona, propietario de la hacienda Zot Kaal, decidió donar un Cristo de su propiedad para que la devoción continuara.


El Cristo es de tamaño similar al de Chumayel, con la diferencia de que el de Teabo es de piel clara.
Aún así, conserva su título de Cristo de la Transfiguración. Debido a este hecho la fiesta tradicional de Teabo se recorrió al mes de abril, en los mismos días que la de Chumayel.


Aunque ambos pueblos comparten los días de la feria, cada uno tiene actividades adicionales como los gremios, la alborada o novenarios en diferentes fechas.


Es tradición visitar las dos fiestas hermanas. El 28 y 29 de abril se llevan a cabo sus vaquerías. Los días siguientes se efectúan matinés, bailes populares y muchas otras actividades mientras que el día principal, 03 de mayo ambas imágenes recorren las calles de sus respectivos pueblos entre cantos, oraciones y música.

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