Cementeras y caleras también causan daños a la salud por contaminación auditiva

Martes 17 de febrero de 2026.- La contaminación auditiva y las vibraciones que generan las cementeras y caleras provocan severos daños a salud de las familias que viven en poblados aledaños a estas industrias, situación que se complica ante la constante emanación de micropartículas así como de emisiones de gases y polvo, advirtieron especialistas de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo.


Ejemplificaron el caso de las empresas instaladas en el Parque Industrial de Progreso, ya que durante la temporada invernal, los frentes fríos y los nortes propagan la contaminación hacia Flamboyanes, comisaría de dicho municipio portuario, así como en las colonias y fraccionamientos del norte de Mérida, cuyos efectos son visibles de noviembre a marzo de cada año.


Al presentar las investigaciones en el foro “Cemento y Biodiversidad: Un Desafío Ambiental”, coincidieron en que “cemento es un material de construcción ampliamente utilizado debido a su asequibilidad y facilidad de uso. Sin embargo, las actividades necesarias para su elaboración generan impactos ambientales que perjudican la biodiversidad”.


La especialista Fátima Cruz Márquez subrayó que las cementeras, caleras, sascaberas, concreteras, criberas y sitios de extracción de material de construcción, son focos de contaminación.


En primer lugar enunció la modificación y destrucción de hábitats naturales, al dañar grandes extensiones de terreno para sus respectivas actividades.


Por su parte, Ana Paola Martínez Falcón mencionó que las cementeras y caleras son causantes de contaminación auditiva, vibraciones, emisiones de gases y polvo, estas últimas son generadoras de micropartículas.


Señaló que generan daños afectando la salud de las especies, su permanencia, la disponibilidad de recursos y la degradación de los ecosistemas.


Asimismo, Ignacio Esteban Castellanos Sturemark comentó que “la intención de esta publicación, es evidenciar estos efectos adversos sobre la diversidad biológica, derivados de la actividad cementera, para el público general”.


A pesar de la evidencia, continúan las autorizaciones para el establecimiento de más cementeras y caleras, tal el caso de la zona industrial de Progreso, donde se prevé la instalación de la industria Cruz Azul así como de la empresa del flamante delincuente de cuello blanco, Ricardo Alessio Robles Cerda.


Tanto Robles Cerda como Luis Bonales y Carlos Alberto Tirado entre otros, están envueltos en escándalos financieros (Panama Papers), y ahora pretenden importar material de construcción de precaria calidad, en especial, cemento cubano.


Por ende, en diversas ocasiones, Ricardo Alessio y su grupo han realizado negocios con cemento extranjero, ya que varias veces importó cemento al país, sin importarles los daños y perjuicios que con llevaría el traer cemento egipcio y cubano a Yucatán.


La importancia de un saneamiento ambiental, recae en el interés de las actuales autoridades, las cuales vemos que hacen caso omiso, ya que la conservación de la biodiversidad, es de suma importancia pues se requiere de actividades para combatir la fuerte contaminación que emana de las industrias contaminantes.


Robles Cerda fue primeramente un empleado de Cemex, quien después de denunciar a la cementera por un boicot monopólico en 2004, se volvió en un empresario que pretende competir con grandes empresas.


Incluso, creó las empresas Irkon Holding, Grupo Empresarial Alternativo y Grupo Baru del Norte en México, así como fue señalado de crear empresas en el paraíso fiscal de Islas Vírgenes a través de Futurvest Limited.

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