Martes 27 de enero de 2026.- Durante 2025, en Yucatán, el Mal de Chagas aumentó en cerca del 10 por ciento, por lo que se ubicó entre las dos entidades con mayor incidencia de esta “enfermedad de la pobreza” transmitida por el “pic”, reveló la Secretaría de Salud federal.
Incluso, esta enfermedad olvidada tiene una composición diferente en la Península, dado el crecimiento ocurrido en Campeche, y un decremento en Quintana Roo.
El vector de la enfermedad de Chagas es la chinche besucona o en maya “pic”, y hasta el momento no existen tratamientos efectivos ni vacunas aprobadas, y son diversos los estudios que se realizan, tanto por especialistas de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), como del Instituto Tecnológico de Mérida (ITM), y el Centro de Investigación y de Estadios Avanzados (Cinvestav).

Durante 2025, en el país se detectaron 624 casos de esta “enfermedad rezagada”, con una disminución del 20.91 por ciento, con respecto al año anterior, cuya suma fue de 789 infectados.
La mayor problemática de esta patología tropical desatendida fue en Veracruz, con 137 contagiados, el 21.95 por ciento, seguido de Yucatán con 48 infectados, el 9.09 por ciento, y Tamaulipas, con 43 enfermos, el 6.89 porcentual.
En contraste, con incidencia nula está Baja California, la Ciudad de México y Durango, de acuerdo con el Boletín Epidemiológico de la SS federal.

Mientras que con un afectado con el parásito Trypanosoma cruzi, causante de la enfermedad de Chagas, está Chihuahua, Sonora y Tlaxcala, con dos hospitalizados quedó Nayarit y Zacatecas, y con tres pacientes, Aguascalientes y Colima.
Yucatán quedó en la segunda ubicación, con 48 aquejados, cifra que fue 9.09 por ciento superior a la registrada en 2024, cuyo acumulado fue de 44.
En Campeche aumentó en 140 por ciento, al pasar de cinco a 12 diagnosticados, y en Quintana Roo bajó el 26.67 porcentual, pues en 2024 fueron 15 los detectados y al año siguiente fue de 11.

El mal de Chagas o tripanosomiasis es causado por un protozoario microscópico transmitido por una chinche en los ecosistemas tropicales del continente americano, acotó.
Actualmente, sólo existen dos medicamentos disponibles con efectos secundarios, y se carece de una vacuna.
El padecimiento en su forma crónica ocasiona daños en los órganos internos de los infectados, así como lesiones irreversibles en el corazón, que dan lugar a una alta incidencia de infartos fulminantes.
Deja un comentario