Jueves 30 de octubre de 2025.- A pesar que tienen la oportunidad del descanso eterno, las almas de cuatro niños prefieren quedarse en el Hospital General – Escuela “Agustín O’Horán” para velar por los pequeños pacientes que ahí son atendidos.
La parapsicología reveló uno de los increíbles secretos que prevalecen en este nosocomio, y aunque no se tuvo un recorrido total por las instalaciones, son diversas las presencias que ahí se sienten.
Es decir, se detectó la presencia de dos enfermeras, un fantasma material que puede aparecer momentáneamente en diversos lugares e incluso, a travesar las paredes del nosocomio, así como también la presencia de un ente que en vida fue gruñona, despectiva y prepotente.

Afortunadamente para las más de 300 personas que a diario consultan así como para los más de 200 pacientes que están en las camas, se trata de un sitio cuya actividad paranormal “es normal y tranquila, aunque en ocasiones podría causar un buen susto”.
La parapsicóloga Brenda Verónica Campos Viana descartó la presencia de poltergeist, fenómeno paranormal de carácter violenta, visible y/o audible, tal como ocurre en la ex Clínica Peninsular, ubicada en la colonia Sarmiento, donde a diario se practicaban abortos.
“En la Clínica del ‘Doctor Aborto’ hay actividad agresiva, se caen las cosas, se mueven las lámparas, se perciben gritos de lamentos y la actividad que se percibe es negativa, es decir, espantan de a feo”.

Caso contrario ocurre en el O’Horán, donde “hay una convivencia natural entre ellos, están acostumbrados a lo que a diario ocurre en el Hospital, es como si hubieran problemas en la casa y es ahí donde se resuelven”, acotó.
Narró su experiencia en el Hospital más concurrido de la Península de Yucatán, en donde el 25 de febrero de 2012 detectó a uno niño entre 10 y 12 años de edad, el cual lo consideró como “curioso y alegre”.
Explicó que ese día, 28 menores de edad con problema de labio leporino y paladar hendido fueron atendidos por especialistas de la Asociación Mexicana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva, por lo que en el nosocomio había mucha actividad.

“Le llamó la atención, de hecho estaba muy emocionado de ver mucha gente, buscaba respuestas de lo que decían y lo que harían. Fueron diversas las preguntas que me formuló, tal el caso de quién es (haciendo referencia al presidente de esa asociación altruista, Alejandro Duarte y Sánchez), qué hay, y tú, quién eres, qué hacen, porqué vinieron”, expresó.
Señaló que no le pudo responder a todos sus cuestionamientos, pues “si lo hacía, todos me dirían que estoy loca, pues para las personas estaría hablando sola”.
Campos Viana explicó que cerca del área de oncología infantil detectó a tres niños y una niña, a los cuales denominó como “los pequeños guardianes de los niños”, y detectó que vagan por todo el área de pediatría.

“Se les ve peloncitos y delgados. Han decidido no irse para quedarse como vigías del lugar. Incluso, son ellos quienes envían a los recién fallecidos hacia la luz, los ayudan en su tránsito”.
“Están donde están los niños que sufren, pues se encargan de consolarlos”, incluso, resaltó que uno de ellos, de entre 12 a 14 años de edad, expresó con voz lastimera, “no quiero que los cuiden como a mí”.
La vidente comentó que entre ellos hay una niña, de nombre Yessica, de entre cinco a siete años de edad, la cual, “es muy tierna y dulce”.

Agregó que iba a tener contacto con ella, pero el mayor de todos ellos “la regañó, a manera de precaución, pues le dijo ‘¡Yesi, ven Yesi!”.
Los otros dos, son bastante tímidos, pero que forman parte esencial de este grupo de cuidadores.
Recientemente, ésta sección fue trasladada a la nueva torre del O’Horán, por lo que consideró que sería interesante constatar el comportamiento de éstos cuatro niños – custodios.
Las enfermeras
Campos Viana señaló que también detectó a una enfermera que tenía un uniforme, su vestimenta era diferente al actual, de tipo antiguo, la cual “es un fantasma muy material”, fenómeno poco frecuente.

“En ocasiones se le puede ver como una persona común y corriente, la cual parece caminar, pero de manera inmediata desaparece o atraviesa las paredes”, subrayó.
Por ende, puede causar confusión entre los pacientes, y personal que labora en el O’Horán.
“No es mala, pero puede espantar al que la ve, e incluso, puede provocar un infarto a un paciente, a consecuencia de la impresión”, aseveró.

Sin embargo, hay otra enfermera, cuya presencia demuestra que en vida era robusta, de cintura y caderas grandes, de pelo lacio pero que le gustaban los permanentes, por lo que su rizado no es natural.
Advirtió que “ella fue gruñona, prepotente y muy despectiva. Periódicamente aparece en la sección de niños”.
También detectó a otra enfermera, que en 1980 murió a consecuencia de un problema cerebral, posiblemente, una trombosis.
Hay también un enfermero que dedicó toda su vida en la atención a los pacientes, prácticamente se pasaba todo el día en el Hospital, pero falleció a consecuencia de un problema de circulación sanguínea en el cerebro.
“El enfermero era llenito y greñudo. A pesar de que padecía de dolores de cabeza, nunca se atendió, por lo que cometió una negligencia médica hacia sí mismo”, abundó.
Otros casos
La especialista explicó que antes de ingresar al inmueble, en la terraza se sentó un momento para descansar, cuando “junto a mí se sentó un hombre, como entre 45 a 50 años de edad, esbelto de pelo entre canosa, y vestía una playera sencilla de cuello V, quien me dijo “estamos cambiando”, para luego desaparecer”.
Ya en el interior, percibió que en uno de los cristales se refleja la silueta de una mujer, que al parecer falleció por una negligencia
Finalmente, expresó que en el plano real, “en el Hospital prevalece un ambiente de envidia, de celos, por parte del personal que ahí labora”.
“Hay maldad en algunas personas, predomina la ambición, la avaricia y el poder, e incluso, algunos se comparan con Dios al saber que pueden salvar a las personas de la muerte”, concluyó.
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