Hogares de Tixméhuac, santuarios comunitarios de la Santa Cruz de Popox

Martes 17 de marzo de 2026.- Una vez al año, un hogar de Tixméhuac se convierte en un santuario comunitario que reúne a cientos de feligreses. La Santa Cruz de Popox, originaria de un rancho del mismo nombre en el pueblo de Hocabá, es considerada sumamente milagrosa, por lo que a lo largo del año recorre varios pueblos de la Península de Yucatán. Cada pueblo la celebra de manera diferente para después entregarla al siguiente poblado que la festejará.


En Tixméhuac la visita de la Cruz coincide con las primeras semanas de la Cuaresma. Ahí existe una sociedad de devotos mayas llamada “Los Hermanos de las Ramadas”, que se encarga de ofrendar dos armazones de madera y bejuco, decorados con papel de seda multicolor.


En estas “ramadas” se colocan frutas, panes tradicionales (como las roscas de agua) y bebidas, en agradecimiento por la abundancia y bendiciones recibidas, las cuales se cuelgan en el techo de la casa-santuario de la Cruz de Popox, y al día siguiente se bajan para dividir las viandas entre los mismos hermanos.


Las rosquitas de agua elaboradas sin levadura, son los alimentos más importantes que recubren las ramadas. Para los cristianos, el pan sin levadura (o pan ácimo) simboliza la pureza, la santidad y una vida libre del pecado. Por ello, son ofrendas adecuadas para la Santa Cruz de Popox.


Al ser una efigie peregrina, La Santa Cruz de Popox recibe muchos regalos en su trayecto: desde cendales (finas telas de lino), sudarios y manteles bordados hasta prendas de oro como medallas, gargantillas y cadenas. Al recibir a la Santa Cruz, también reciben sus enseres, por lo que es necesario realizar una revisión exhaustiva de sus bienes para inventariarlos y entregar cuentas a los custodios del siguiente pueblo.


El 9 de marzo es la Fiesta Grande: la despedida que los anfitriones preparan para que la Santa Cruz de Popox pueda continuar su recorrido. Se cocina chilmole para todos los asistentes y se organiza un baile popular con un tecladista local. Este día los pobladores donan decenas de piñatas con dulces como forma de compartir las bendiciones recibidas durante el año.


Para despedir a la Santa Cruz se organizan tres rosarios: uno al mediodía, otro a las 8 de la noche y uno más a las 2 de la mañana. Terminado el último rezo, alrededor de las 3:30 de la mañana, la gente del pueblo lleva en procesión la Cruz hacia el centro de la población donde los devotos del pueblo de Pixyah esperan la sagrada efigie para llevársela consigo.


Entre el tronar de voladores, cánticos y lágrimas, los pobladores de Tixméhuac despiden a su querida Cruz de Popox con la esperanza de que el próximo año puedan recibirla y festejar con ella.


El registro de estas tradiciones poco conocidas son parte del proyecto «Yucatán, tierra de Tradición» que desarrolla el gestor cultural Leobardo Cox Tec.

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