Viernes 30 de enero de 2026.- En el interior de El Castillo de Chichén Itzá, científicos de Estados Unidos y México instalan el equipo de detección de muones, con el objetivo de efectuar una “tomografía” de la pirámide maya de 33 metros de alto, para confirmar o descartar la existencia de una segunda subestructura, mucho más pequeña de la hoy conocida, en la cual estaría la tumba de Kukulcán, el dios barbado de Mesoamérica.
El estudio en el también conocido Templo de Kukulcán se realizará a lo largo de este año, y los resultados bien se podrían tener en diciembre próximo, cuya técnica es no invasiva, por lo que la emblemática pirámide no sufrirá daño alguno.
El pasado lunes 26 inició la instalación del equipo en las entrañas de la también denominada Estructura 2D5, bajo la supervisión de los encargados del proyecto, por lo que en el transcurso de estos días empezará el “escaneo” mediante la detección de muones, partículas subatómicas producidas por los rayos cósmicos.

Al escanear el actual edificio precolombino, con tecnología de punta, se develará las características de la subestructura oculta por cerca de un milenio, así como alguna posible cámara y el contenido de la misma, entre ellas estaría la tumba del dios “Serpiente con plumas de quetzal”
Actualmente, nadie sabe que hay en el interior de la pirámide, considerado como una de las siete maravillas del mundo moderno, por lo que la existencia de los restos funerarios de Kukulcán en Chichén Itzá divide a los especialistas, ya que para los de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ésta se encuentra en la inaccesible segunda subestructura de El Castillo, mientras que para los del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el cuerpo fue incinerado, cuyas cenizas fueron colocadas en una urna de cerámica, la cual sigue sin aparecer.
Por ende, los muones tienen la última palabra para acabar con esta discordia científica, en la cual participan especialistas de diversas instituciones de la Unión Americana, específicamente, de las universidades Estatal de Chicago, Dominican y de Virginia, además del Laboratorio Nacional Fermi, entre otros.

El Instituto de Física de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) participa en el proyecto internacional de Muografía para usos Arqueológicos No Invasiva (NAUM, por sus siglas en inglés), en el que esperan obtener una especie de “radiografía” de El Castillo, el cual tiene una altura de 30 metros mientras que la base tiene cerca de 55 metros.
“Desde hace cinco años estamos trabajando para llegar a este momento: la instalación de los detectores de muones”, contó el científico Edmundo García Solís, de la Universidad Estatal de Chicago, quien liderea el proyecto NAUM, quien fue entrevistado en la capital de los itzáes.
Acompañado de Arturo Alejandro Menchaca Rocha, del Instituto de Física de la UNAM, explicó que desde el pasado lunes 26 llegaron a Yucatán para instalar los dos detectores de muones gemelos, que se instalarán en los túneles norte y sur de la pirámide. Su componente electrónico consta de tres planos abatibles (de 60 centímetros por un metro), montados sobre una estructura, con lo cual cada detector alcanza 1.40 m por 68 cm y 1.50 m de altura.

“Todo esto se hizo en dos fases: Chicago envió los detectores al Instituto de Física de la UNAM, y el 15 de diciembre de 2025 llegaron a Chichén Itzá, por lo que se empezó a tomar datos de base en el campamento de los arqueólogos”, informó al destacar el trabajo conjunto con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Los científicos de Estados Unidos y México comenzaron la instalación de los detectores de muones el pasado lunes 26 y terminarán “este fin de semana y nos vamos a nuestros centros de trabajo donde los podremos monitorear”.
García Solís hablo del significado del proyecto para el mundo: “es la culminación de tener dos áreas completamente distintas, la arqueología y la física experimental de las energías, para contribuir a la exploración de las entrañas de El Castillo”, ubicado en Chichén Itzá, el sitio arqueológico más visitada de México con 2.5 millones de turistas al año.

A su vez, Menchaca Rocha, habló del esfuerzo en conjunto entre universidades de Estados Unidos y México para la realizaron del proyecto internacional que despejará muchos misterios sobre la pirámide maya que se construyó en el siglo XII d.C.
“La misión específica es explorar con los detectores de muones la estructura y el sistema eléctrico instalado en ese conjunto para que funcione como se espera”, agregó.
El científico mexicano, creador del detector de radiación cósmica para la Pirámide del Sol en Teotihuacán, explicó que los detectores de muones se quedarán varios meses en las entrañas del edificio prehispánico maya “y después, de nuevo será transportada a la Ciudad de México y de ahí a la Universidad Estatal de Chicago para cualquier otro propósito de la institución estadounidense”.

Sobre los resultados del proyecto internacional para saber qué hay dentro de El Castillo de Kukulcán, Menchaca Rocha reveló que, “más por estadística, en este tipo de trabajos hay mucha presión de la prensa”.
Pidió paciencia, “porque el análisis no es fácil y el proyecto es como una radiografía”, además que es una labor prolongada y el escaneo durará cerca de un año.

“Una radiografía parece interesante, la ventaja que tiene el técnico sobre nosotros es que él sabe qué hay adentro del cuerpo humano, conoce los órganos, sabe qué busca y nosotros no”, pues se ignora que hay en el interior de El Castillo, comentó.
Además, las personas que habitaron la zona arqueológica “ya no existen”, y para decir con seguridad qué hay debajo de la subestructura se necesita un estudio y análisis profundo, “por eso va a tomar tiempo”.
“El tiempo es un factor muy importante cuando pensamos que ese monumento maya está aquí hace más de dos mil años”, indicó.

La investigación en Chichén Itzá, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1988, cuenta con la aprobación del INAH, el financiamiento de la UNAM y la Fundación Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, así como la colaboración de las Universidades Dominican y Virginia y el Fermi National Accelerator Laboratory (Fermilab).
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