Recientes hallazgos demuestran la función agrícola de El Osario de Chichén Itzá

Desmitifican su uso como tumba sacerdotal así como observatorio arqueoastronómico cenital

Lunes 8 de diciembre de 2025.- El nuevo registro digital de la Cueva de El Osario en Chichén Itzá revela la verdadera función del edificio precolombino, vinculado a las actividades agrícolas, aseveró el especialista del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), José Francisco Osorio León, quien desmitificó su uso como tumba sacerdotal así como observatorio cenital.


El nuevo registro digital reveló que la cueva presenta dimensiones reducidas y ramificaciones muy limitadas, contrario a las hipótesis que sugerían complejos túneles o cámaras amplias en su interior, acotó.


Indicó que este modelo constituye el primer registro fiel y detallado del espacio subterráneo, una herramienta clave para futuras investigaciones.


Durante el 9° Simposio de Cultura Maya Ichkaantijoo, realizado en el Centro INAH Yucatán, especialistas del Centro INAH y de la Universidad de California – San Diego presentaron los resultados del proyecto “La cueva del Osario, Chichén Itzá: nuevas exploraciones y hallazgos”, realizado entre 2023 y 2024.


La ponencia estuvo a cargo de quien explicó que el equipo logró por primera vez un escaneo tridimensional completo y de alta precisión del interior de la gruta ubicada bajo el edificio conocido como El Osario, también llamado Tumba del Gran Sacerdote.


“Realizamos un registro minucioso para conocer la conformación real de la cueva y su relación directa con la estructura superior”, señaló Osorio León.


Expresó que el estudio no incluyó excavaciones, sino técnicas avanzadas de digitalización y registro planimétrico que permitieron obtener un modelo fiel del espacio.

Derrumban mitos

El investigador del Centro INAH Yucatán reconoció que son diversos los mitos que hay en torno a El Osario, dos de los cuales fueron hoy desechados.


Uno de los aportes más relevantes de la investigación es la eliminación de mitos difundidos por décadas sobre la función del Osario, abundó.


Osorio León aclaró que, aunque en su interior se localizaron ofrendas durante el Posclásico, el edificio no fue construido como tumba prehispánica.


De igual forma, negó que se tratara de un observatorio arqueoastronómico del paso del Sol por el cenit, como sugieren interpretaciones recientes.


El investigador explicó que el templo superior tenía un techo abovedado, lo que impedía por completo la entrada de luz solar hacia el tiro interno.


De acuerdo con la evidencia presentada, la estructura estaba vinculada a rituales agrícolas, ya que en el edificio se identifican elementos iconográficos asociados al Dios del Maíz.


La construcción sobre la cueva no es casual: forma parte de la tradicional relación simbólica entre el mundo terrenal y el inframundo, una conexión fundamental en la cosmovisión maya.


“En Chichén Itzá es común ver esta relación cueva-pirámide, usada para rituales, ofrendas y ceremonias de agradecimiento a la tierra”, precisó Osorio León.

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