Sábado 1 de noviembre de 2025.- Inesperada actividad paranormal determinada como poltergeist se registró en 2015 dentro un comercio del Centro Histórico de Mérida, al mismo tiempo que se logró detección de 10 fantasmas, entre ellos un matrimonio que ahí vivió, el cual aún conservaba la ropa del día de bodas.
Aunque la actividad paranormal ya disminuyó, en la actualidad, en ocasiones, cuando los empleados abren la tienda al día siguiente, se percatan que hay objetos tirados en el suelo, sin explicación alguna, fenómeno que es más frecuente en la segunda quincena de octubre y en la primera de noviembre.
En aquella ocasión, el suceso consistió en que los ladrillos quedaron levantados, sin despegarse de la ranura que los mantenía pegados, al grado de formar en el piso del inmueble un “crucigrama”, con líneas verticales y horizontales.

Aunque en un principio se manejó que fue la acumulación de gas originada por el sumidero de la tienda Servistar, ubicada en la calle 59 entre 56 y 58 del primer cuadro de la ciudad, posteriormente entre los empleados se divulgó la evidencia parapsicológica, debido a los diversos casos inexplicables registrados en el inmueble.
El suceso se registró entre la noche del 26 y la madrugada del 27 de agosto de 2015, pues de acuerdo con los trabajadores, cuando cerraron la tienda, a las 20 horas, el piso estaba normal.
Sin embargo, al retornar a su centro de labores, a las 8 horas, constaron que en el piso que algunos de los ladrillos estaban rotos, otros alzados e incluso, doblados, formando seis levantamientos de piso de diversas longitudes, algunas de las cuales provocaron que las vitrinas quedaran a desnivel.

Al inspeccionar, se percataron de la entrada hasta el fondo del comercio había habían dos líneas horizontales y cuatro verticales.
Matrimonio fantasmal
La parapsicóloga Brenda Verónica Campos Viana recorrió el lugar y constató que debido a como quedó el lugar se trata de un poltergeist, ya que se trató de un fenómeno paranormal perceptible, de índole violento e inexplicable, el cual fue provocado por al menos una entidad o energía imperceptible.
Incluso, comentó que el comercio hay unos 10 fantasmas, de los cuales, cinco son los más perceptibles en las fotografías, y el parecer son de principios del siglo XX.

“Son fantasmas que no han podido pasar al otro lado, y todo parece indicar que son los dueños, una pareja que vivió en lo que fuera su hogar”, acotó.
Detalló que se trata de un hombre con traje de etiqueta y a su izquierda, una mujer, con vestido de novia.
Asimismo, a la izquierda de la pareja asemeja a una persona, joven que vestía un traje con corbata, y a la derecha, un par de mujeres con ropa similar al período del Charleston.
Incluso, se observan diversos rostros grotescos, de diferentes tamaños, a lo largo del pasillo de la tienda.
Totalmente transparente
En la misma foto, en el primer plano se observa que del piso emana un ser transparente, pero con una silueta bien definida.

“Es evidente que se trató de poltergeist, son travesuras de fantasmales, pero que provocan un daño”, en el caso de los ladrillos, estaban rotos desde en medio, otros quedaron semi doblados, mientras que el resto formó como montículos de hasta tres metros de largo.
Los empleados manifiestan que en numerosas ocasiones, luego de abrir el local se percatan que hay productos que están tirados en el suelo, a pesar que en la noche anterior fueron escorados.
Incluso, cuando en las noches se prolonga la estancia de los trabajadores, “son numerosos los ruidos que se escuchan, y nadie quiere pasar al baño, y mucho menos, ir a la planta alta”.

Campos Viana intentó contactar con el ente más fuerte, sin embargo, “se negó en todo momento, pues se sintió invadido y en todo momento estaba enojado”.
Advirtió que es fuerte, al grado que puede empujar a una persona, pues “además de tirar los productos de las vitrinas, ahora con formaciones hechas con ladrillos”.
Niña extraviada
De acuerdo con los empleados de la sucursal de la calle 60, la actividad paranormal es mínima, principalmente, luego de arreglar la tienda antes del cierre, verifican que todos los productos estén en sus respectivos anaqueles, pero al día siguientes, algunos de ellos los encuentras tirados en el piso.
El caso más misterioso fue el de una mujer que ingresó a la tienda, en compañía de su hijo, un menor de edad.
Al momento de pagar, el infante le dijo a un empleado que al fondo del comercio vio a una niña que estaba llorando, por lo que de manera inmediata se procedió a la búsqueda de la menor, pero nunca la hallaron.
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