Lunes 23 de junio de 2025.- Más allá de ser un policultivo compuesto por maíz, frijol y calabaza, la milpa maya es un sistema de producción dinámico, tanto por sus beneficios como base de una alimentación saludable, como por ser una práctica cultural que fortalece los lazos familiares, cohesiona a las comunidades y representa una fuente de ingreso y sustento.
Un ejemplo de ello es el grupo Productores de Maíz Criollo de Kantunil, conformado por ocho familias que trabajan dos milpas y seis huertos agroecológicos. Cada una labora a su propio ritmo, en lo que más le gusta y con autonomía, cultivando diversas variedades de maíz, como palomeros y gallitos.
Durante el Mercado Agroecológico convocado por el Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY), la señora Glendy Eugenia Herrera Valle, integrante del colectivo, explicó que todo esto surgió por iniciativa de Edgar Miranda Gamboa en 2019.

Decidieron participar porque desde hace tiempo cultivan la milpa y comparten el mismo objetivo: rescatar, producir y compartir semillas criollas y nativas, todo ello utilizando insumos orgánicos y sin fertilizantes químicos.
Agregó que el excedente de sus cultivos lo venden en el mercadito agroecológico de Kantunil los fines de semana, y cada familia ofrece productos directamente desde sus hogares a diario. “Lo que tú vendes es tu ganancia; lo que buscamos en esta red es conservar nuestras semillas, compartirlas, producirlas y regresarlas”, aclaró.
La presidenta de la Red Académica de la Milpa Maya Peninsular, Silvia Terán y Contreras, señaló que esta práctica enfrenta desafíos importantes para su continuidad, como la disminución de cobertura vegetal y la escasa transmisión entre generaciones más jóvenes. También destacó el alto valor nutricional de los productos de la milpa.

“La dieta de la milpa es una de las tres más nutritivas del mundo, junto con la mediterránea y la china. Por eso los mayas fueron una de las grandes civilizaciones de Mesoamérica: comieron maíz, frijol, calabaza, chile y tomate. Si tienes estos ingredientes, cubres todos los nutrientes esenciales: carbohidratos con maíz; proteínas con frijol; grasas con pepita de calabaza; minerales y vitaminas con el chile y el tomate”, explicó.
Por su parte, la investigadora Paulina Martínez Isidro señaló que la milpa integra educación y amor por la naturaleza, que es respetada y cuidada.
“También representa un cúmulo de conocimientos ancestrales de la cultura maya y una herencia generacional. Involucra no solo la producción agrícola, sino el cuidado del territorio y su cosmovisión. La tierra no es solo un recurso: está viva, y el conocimiento que se transmite la convierte en un valor profundo para la comunidad”, puntualizó.

El grupo Productores de Maíz Criollo de Kantunil reconoce el valor de este sistema y por ello convive con estudiantes de todos los niveles para fomentar el aprecio por la milpa como modelo agroecológico.
“Recibimos visitas de niños en huertos ubicados dentro de la comunidad, además de que colaboramos con la UADY a través de servicio social y recibimos a estudiantes de la Universidad Benito Juárez de Yaxcabá para conocer nuestras prácticas”, dijo Herrera Valle.
En ese sentido, añadió que también trabajan con la infancia e invitó a participar en el segundo Verano Agroecológico, que en 2024 reunió a más de 50 niños.
“Realizamos actividades de reforestación, les enseñamos a sembrar, visitaron un meliponario y conocieron la flora y fauna. Queremos sembrar en ellos la idea de que es posible actuar en favor del medioambiente”, expresó.
Deja un comentario